miércoles, 19 de septiembre de 2007

La perra y su compañera


Hallábase una perra de pera en estado interesante, y no sabiendo dónde cobijarse para salir de él, consiguió de una compañera que le dejase entrar en su cubil por breve tiempo.
Al cabo de algunos días, vio a la amiga, y con nuevos ruegos le pidió que prorrogase el plazo una quincena. Los cachorrillos apenas podían andar; y con estas y otras razones logro lo que quería.
Pasó la prórroga, y la compañera volvió a pedirle su casa, su hogar y su lecho. Esta vez la perra le enseño los dientes, diciendo: “Saldré, con todos los míos cuando nos echeis de aquí.” Eran ya crecidos los cachorros.
Si das algo a quien no lo merece, lo lloraras siempre. No recobrarás lo que prestas a un tuno, sin andar a palos. Si le alargas la mano, tomara el brazo.