sábado, 22 de septiembre de 2007

La paloma y la hormiga


El otro ejemplo está sacado de animales más pequeños.
En un cristalino arroyuelo bebía una paloma. En esto, cayó al agua una hormiga, y la infeliz bregaba en vano dentro de aquel océano para cobrar tierra. La paloma fue caritativa: una hoja de hierba, que echó al arroyo, fue para la hormiga promontorio salvador.
A poco, pasó por aquel punto un muchacho descamisado y descalzo, armado de una ballesta. Así que diviso a la amable ave de Venus, juzgola ya en su marmita, y se relamía los labios; pero cuando aprestaba el arma, la hormiga le pica el talón. El mozuelo vuelve la cabeza; la paloma lo advierte y echa a volar. Y voló también la cena del ballestero.