domingo, 30 de septiembre de 2007

El asno cubierto con la piel del león


Habiéndose cubierto un asno con la piel de un león, era temido en toda la comarca: animal tan medroso hacía temblar a los más valientes. Mas ¡ay! Asomó a lo mejor la punta de la oreja, y quedó el engaño bien patente. Vino entonces con la estaca un gañan, y los que no estaban advertidos del ardid, hacinase cruces al ver que un villano apaleaba a los Leones.

Mueve el ruido mucha gente, a la que sienta bien este apólogo: el traje y el equipo es el secreto de su importancia.