miércoles, 3 de octubre de 2007

La mula orgullosa de su genealogía


La mula de un obispo se preciaba de noble, y siempre estaba hablando de su madre la señora yegua, de quien contaba mil proezas: había hecho esto, había hecho lo otro y lo de más allá. Como hija suya, juzgábase también digna de pasar a la historia. Hubiérase creído degradada sirviendo a algún galeno. Pero la pobre mula hízose vieja, y la enviaron a un molino. Allí le vino a la mente su padre el jumento.

De algo sirve la desgracia, aunque sólo sea para apagar los humos de los presumidos.