domingo, 7 de octubre de 2007

El perro que suelta la presa


Hacemos todos cuentas galanas, y son tantos los locos que corren tras de vanas sombras, que no es posible contarlos. Hay que aplicarles el cuento de aquel perro que citaba Esopo.
Al pasar un río, vio reproducida en l corriente la presa que llevaba en la boca; soltola para echarse sobre aquella sombra; y por poco se ahoga; porque el río creció de pronto, y con gran trabajo pudo salir a la orilla, quedándose sin la presa que tenía, y sin la que ambicionaba.